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Nietzsche, Jim Morrison, Henry Miller, os mercados e outras conversas - A. Pedro Ribeiro




"Estou à espera de um guia que me leve pela mão" (Ian Curtis). Estou à espera de um guia que me conduza ao Graal. Ao reino da fraternidade e da abundância. Não mais esta terra inóspita. "Consegues imaginar o que será de nós, ilimitados e libertos, desesperadamente necessitados da mão de um estranho num mundo desesperado?" (Jim Morrison). Consegues imaginar-nos, ilimitados e libertos? Tens de pensar, de acreditar no reino da luz. Segue-me. Vamos ter com Zaratustra à montanha. Esquece a cidade, esquece o mercado. Vamos ver o profeta maldito. Este é o caminho que conduz a nós mesmos. Este é o caminho do solitário, do cavaleiro da demanda. É o único que tens. Já te afastaste do reino da economia e dos mercados. Talvez encontres Jesus pelo caminho. Mas Jesus não é mais do que Zaratustra. Sente o amor, companheiro. Sente o amor, aqui nas alturas. A eternidade que amo. Ilimitados e libertos, como cantou o Jim. O outro profeta. Estou a escrever o livro. Estou a escrever o livro da celebração e da vida. Não há volta a dar-lhe. Bebo o Graal com Jesus, Morrison e Zaratustra. No alto da montanha. (...) Do alto da montanha contemplo o mundo. És minha, ó eternidade! Vou escrever o livro, o grande livro que muitos lerão. Ó leão, ó menino! Desceste às profundezas de ti mesmo e agora é-te difícil regressar ao mundo da norma e do trabalho. Odeias o mundo da norma e do trabalho! Vieste para algo de diferente, algo de superior. Vieste para quebrar as cadeias. Vieste para libertar os cativos. Vieste trazer a mensagem.


"I've been waiting for a guide to come and take me by the hand" (Ian Curtis). I've been waiting for a guide to lead me to the Grail. To the realm of brotherhood and plenty. No more this waste land. "Can you picture what will be, so limitless and free, desperately in need of some stranger's hand in a desperate land?" (Jim Morrison). Can you picture us, limitless and free? You've got to think, to believe in the realm of light. Follow me. Let's meet Zarathustra in the mountain. Forget the city, forget the market. Let's see the accursed prophet. This is the path that leads to ourselves. This is the path of the lonely, of the knight of the quest. It's the only one for you. You've parted with the realm of economy and markets. Maybe you'll find Jesus on the way. But Jesus is no more than Zarathustra. Feel the love, brother. Feel the love, here on the highlands. Eternity I love. Limitless and free as Jim sang. The other prophet. I'm writing the book. I'm writing the book of celebration and life. No way back. I drink from the Grail with Jesus, Morrison and Zarathustra. On the top of the hill. (...) From the top of the hill I contemplate the world. You are mine, oh eternity! I will write the book, the great book that many will read. Oh lion, oh child! You have descended to the depths of yourself and it is now hard to come back to the world of the norm and work. You hate the world of the norm and work! You have come for something different, something greater. You have come to break the chains. You have come to release the captive. You have come to deliver the message.


Eu não me adapto, eu transformo.


Quando Glauber chorou
no colo do Darcy
por uma manhã inteira
chorou pelo Brasil
não é na base do fuzil
a superação do espetáculo
é por meio de um atalho.
vai acontecer naturalmente
vai ser bonito pa caramba
E a solução do desemprego
vai ser a morte do trabalho
todo mundo numa boa
mas você não tá preparado
você adora uma cangalha
você adora ser montado
chama o organizador
pra você ser organizado.
Ninguém é livre você diz
é a tal de consciência
subjetivo é ser feliz
objetivo é concorrência
e todo mundo olha o refrão
já tá saindo pelos poros
economia não tem poesia
Eu não me adapto, eu transformo
E o mundo, mundo
é vasto mundo
às vezes rio, às vezes choro
e se mais vasto é o coração
Eu não me adapto, eu transformo
Porque o meu olho é alquimia
e eu sou senhor de tudo
eu não sou bem, eu não sou mal
eu não sou raso, eu sou profundo
sou Rei Lagarto, Homem Total
eu não sou negro, eu não sou branco
yo mi sucedo a mi mismo
eu não compito, eu existo
E quando você estiver
envelhecido com o tempo
e esmagado pela forma
adaptado a adaptar
sobreviver e não viver
assim como Pablo Neruda
eu confesso que vivi
às vezes rio, às vezes choro
mas a este seu mundo…
Eu não me adapto, eu transformo!


                                      Fab Palladino


Los últimos días de Jim Morrison



El 3 de julio se cumplieron 40 años de la muerte de James Douglas Morrison, el líder de la banda The Doors, el hombre que cabalgó a la serpiente y que cambió la historia del rock. Nuestro corresponsal en París, el escritor Ricardo Abdahllah, revisa los últimos cuatro meses de vida del cantante, quien había escapado a la capital francesa para evitar la cárcel en Estados Unidos. En la ‘Ciudad Luz’, Jim intentaba escribir y vivir otra etapa con su novia Pamela Courson. La cantante ‘Zouzou’ –ex novia del Rolling Stone Brian Jones–, el músico Philip Steele y el autor del libro ‘The End, Jim Morrison’, Sam Bernett, entre otras fuentes cercanas al compositor, recuperaron en exclusiva para Revista GENTE Colombia, sus últimas semanas. Un relato de licor, heroína y bolsas de hielo. (Artículo publicado en nuestra edición de Junio)



                                                          Por Ricardo Abdahllah / Especial para GENTE / París



El 11 de marzo de 1971 Jim Morrison entró a una habitación del Hotel George V, en París, esperando encontrar a su novia, Pamela Susan Courson –su pareja desde hacía cinco años–, pero ella no estaba. La culpa era de él por haber llegado después de la fecha señalada. El día anterior, entre botellas, el cantante de The End había perdido el vuelo que lo sacaría de Estados Unidos, país del que debía escapar de inmediato ante la condena en su contra por obscenidad, lío que lo podría llevar a prisión. Jim decidió huir hacia la capital francesa donde contaba con el apoyo de Alain Ronay, un viejo compañero de universidad, y porque en esa ciudad, alejado de su vida de estrella de rock, se podría dedicar a la escritura, un sueño que tenía desde la adolescencia cuando buscaba libros sobre alquimia en las bibliotecas de Florida. Morrison cerró la puerta de la habitación vacía. Al rato se reuniría con Pamela. 113 días después estaría muerto.
“París no era la fiesta eterna de Londres”, le dice a GENTE la cantante francesa Danièle ‘Zouzou’ Ciarle, quien en 1968 vivía en la capital inglesa con Brian Jones –uno de los miembros fundadores de los Rolling Stones–, y conoció a Morrison luego de una presentación de The Doors en el mítico Roundhouse. “Era el hombre más sexy que te puedas imaginar. En el escenario se movía como una pantera y cuando te hablaba de cerca sus ojos tenían una enorme ternura”. No volvería a verse con Morrison en tierras británicas, pero tres años después, a comienzos de abril de 1971, ‘Zouzou’ reconoció esa ternura en el hombre sentado a su lado en el parisino Café de Flore, en el Boulevard Saint-Germain. Era Jim, aunque cambiado. “Sus ojos se perdían entre unas mejillas enormes que se prolongaban en una papada que no le dejaba ver el cuello”. Mientras tomaba notas, el hombre despachaba jarras de cerveza y encendía cada cigarrillo con la colilla del anterior. “¿Nos conocemos, no? –le dijo al final–. Tú eres ‘Zouzou’, la amiga de Brian (Jones había muerto en 1969, a los 27 años)”. Desde ese día se verían dos o tres tardes por semana. “Hablábamos de todo y de nada. De sus caminatas junto al Sena y de los libros usados que había comprado y cargaba en una bolsa del almacén La Samaritaine”.


Un ex combatiente de Vietnam

Jim Morrison y Pamela dejaron el hotel y se mudaron a una habitación en el apartamento de una amiga, Elizabeth Larivière. Lo que se sabe de esos días en el cuarto piso del 17 Rue Beautraillis, viene de las temporadas en las que la anfitriona estaba en casa. Con el fondo de un pianista que practicaba en el vecindario, Jim escribía sobre una mesita que podía mover a lo largo del salón o llenaba cuadernos en la cocina. Las tardes eran para las caminatas que luego del Café de Flore continuaban en otro de los bares de Saint Germain. Incapaz de hablar en francés, Morrison buscaba siempre a los americanos.
“Tomábamos una cerveza después de una presentación –le recuerda a GENTE el músico Philip Steele–, y entonces se acerca este tipo con una chaqueta militar que pregunta si somos americanos. Creí que era alguno de esos loquitos que había combatido en Vietnam y que luego terminaban de indigentes en Europa. Me tomó diez minutos darme cuenta de quién era”. Steele pidió un par de cervezas. Morrison una docena de vasos de whisky y propuso seguir la noche. Fueron a buscar a Pam donde una amiga. “Una fotógrafa”, dice Steele. “Ambas estaban dormidas en la misma cama. La chica dijo que podíamos tomar algo mientras Pamela se vestía. Había uno de esos carritos-bar”. Para el cantante era normal ir a recoger a su novia a las casas de las personas con las que ella pasaba la noche. En el apartamento de la fotógrafa Jim se acabó la provisión etílica a pico de botella, pero, y en eso insiste también ‘Zouzou’, “la mayor parte del tiempo estaba tranquilo. Se movía despacio y podía hablar durante horas de los autores románticos o de películas que él había visto y los cinéfilos franceses apenas habían oído nombrar”.
Dicen que no extrañaba Los Ángeles. Que tampoco echaba de menos a los Doors. “Quería grabar poesía”, cuenta Steele. Ambos comenzaron a imaginar un proyecto en que él y su grupo harían la música de fondo para Morrison. El proyecto de grabar poemas no se concretaría. Ni hablar de un posible nuevo álbum. En esa época a Jim le costaba cantar. “Una vez estábamos en el Astroquet y nos pidió que tocáramos Crawlin King Snake. Morrison tosió al final de cada frase. No le quedaba voz”.


Sangre, cine y heroína

La salud del cantante no era la mejor. Pamela, luego de verlo escupir sangre, lo llevó por primera vez al Hospital Americano de Neuilly. El médico dijo que el aire del Sur le haría bien. La pareja se fue una temporada a Marruecos. A su regreso, Jim estuvo menos solitario en el Café de Flore. Los amigos de Pam pasaban a saludarlo ofreciéndose para comprar la heroína a la que su novia se había enganchado. Morrison, que la consumía, pero nunca inyectada porque le tenía pánico a las agujas, sacaba un fajo de billetes de dólares y francos amarrados con un caucho y dejaba que ellos contaran. No se sentía cómodo entre esa burguesía trendy y junkie que Pam frecuentaba, pero no le llevaba la contraria.
A Morrison no se le notaba muy interesado por la música, pero sí por el cine. Pasaba las tardes en las salas cerca de la Sorbona y visitaba varias veces por semana a la realizadora y documentalista Agnès Varda (hoy llamada la “abuela de la Nouvelle Vague”), quien le daba alojamiento al amigo de Jim, Alain Ronay. La directora de Cleo de 5 a 7, escribía algunos diálogos para un proyecto de Bernardo Bertolucci que contaba la historia de un americano alcohólico y deprimido que erraba por París tras la muerte de su esposa. Morrison era en parte la inspiración del relato y según Steele, habría querido protagonizar la película. Pero eso no pasó y Jim quedó profundamente afectado.


Los platos rotos

El 14 de junio, Morrison, borracho, les pidió a dos músicos callejeros que lo acompañaran a un estudio donde grabó una sesión de poesía y una versión de Orange County Suite, toda una declaración de amor a Pamela. La existencia de esa grabación no se conoció hasta meses después –el tema fue incluido en la versión especial del álbum L.A. Woman, relanzado en marzo del 2007–. Jim no les habló de ella a sus amigos ni a la gente que se encontró durante las noches siguientes en el Rock n’ Roll Circus, el bar de moda en la época en la que llegó a París y del que se fue volviendo un cliente habitual. El Circus, que era el sitio donde pasaban los músicos británicos después de sus conciertos parisinos y en donde el ácido circulaba tan fácil como los discos de Led Zeppelin, tenía una tarima donde siempre estaban disponibles instrumentos para el que quisiera tocarlos. Morrison prefería una esquina de la barra. Sam Bernett, que en esa época administraba el bar y quien es autor del libro The End, Jim Morrison, le dice a GENTE que el cantante era solitario y más bien calmado. “Al menos casi siempre, porque una vez le dio por romper los platos en el restaurante del bar y tocó llamar a la gente de seguridad para sacarlo”.
Ni su amigo Gilles Yéprémian, quien encontró a Jim sentado en la puerta tratando de que lo dejaran entrar, ni la directora Varda, ni su compañero de universidad, Alain Ronay; ni el músico Philip Steele, que prepara una película sobre la vida de Morrison en París, dan crédito a la versión de Bernett sobre lo que ocurrió en la noche entre el 2 y el 3 de julio, luego de que Ronay lo dejara en la mesa de un café antes de entrar a la estación de metro de la Bastilla. Habían caminado toda la tarde, Jim tenía un ataque de hipo y dificultad para respirar, se fatigaba tanto que tuvo que sentarse a descansar varias veces.


La última película

Según Bernett, que acaba de sacar su segundo libro sobre el tema, una de las empleadas del Circus le avisó que alguien se había encerrado en un baño. “Cuando forzamos la puerta vi sus botas. Yo sabía que estaba muerto, pero hice venir a un cliente que era médico para que lo examinara. Jim había llegado como a la 1, se notaba que esperaba a alguien y al fin llegaron dos ‘jíbaros’. Hicieron algún negocio. Cuando íbamos a llamar a la policía, ellos dijeron que Jim estaba vivo y que lo llevarían a su apartamento”.
Bernett dice que tiene varios testigos que sustentan su afirmación. El mejor argumento a su favor es que las únicas personas que podrían corroborar que Jim Morrison se metió solito en su bañera y no que alguien lo llevó hasta allí en la madrugada eran su novia Pamela y el conde de Breteuil (ambos fallecidos), quien había sido su amante durante varios años y gracias a sus contactos diplomáticos le conseguía a ella la ‘White china’, la mejor heroína que circulaba en París.
“Uno no podía meterse más que lo que le cabe en la punta de una uña, pero los americanos creían que se podían chutar como si fuera la basura que les vendían en Los Angeles”, recuerda la cantante ‘Zouzou’.
Cuando el 3 de julio de 1971 el comandante de bomberos, Alain Raisson, que se pensionaría como jefe del grupo de emergencias del Louvre, descolgó el teléfono y escuchó que le hablaban en inglés, se imaginó qué tipo de noticia le esperaba. Pamela abrió vestida con un djellabah (una bata marroquí) empapado. El agua de la bañera aún estaba tibia. Los bomberos aplicaron las medidas de reanimación solamente porque era el protocolo.
Pamela contó varias versiones en las semanas siguientes. La última conversación habría sido a eso de las 2 de la mañana. Jim estaba en la bañera, ella en la cama. Lo escuchó toser. “¿Todo bien?”, preguntó. “Sí, sí”, contestó Jim, quien había vomitado. Antes de eso, él había puesto algunas películas de los dos en Marruecos. Primeramente, habían ido a comer a un restaurante chino. Antes de la cena prefirieron ir al cine a ver Pursued en un teatro cerca de la estación de metro Le Péletier. Jim había aspirado algo de heroína, lo había hecho de vez en cuando en la última semana.


Las bolsas de hielo

“Esa imagen de parejita feliz viendo películas en la casa no me cuadra. Él inhaló heroína, pero en el Circus. Yo mismo le limpié la baba que le escurría por la barba cuando lo sacamos del baño”, afirma Bernett.
En las fotos que Ronay les tomó cuatro días antes, Pam y Jim parecen, sin embargo, una pareja feliz. Frente al hotel de l’Oise en Saint-Leu-d’Esserent, ambos sonríen y se abrazan, como en las épocas tranquilas de Venice Beach (Los Ángeles). Pam viste de negro y lleva una flor roja en su mano. Jim Morrison, parece más flaco y se ve impecablemente afeitado (la imagen contradice lo que dice Bernett sobre su barba).
Alain Ronay sólo habló una vez del asunto, en un artículo para la revista italiana King. En este contó que el día anterior a su muerte, él y Jim caminaron por la colina de Montmartre y que desde allí, a lo lejos, en medio del verano parisino, vieron el cementerio del Père Lachaise, una imagen que nunca olvidaría. Poco después Morrison sería enterrado ahí. Pamela insistía en dormir al lado del cuerpo de Morrison, conservado por las bolsas de hielo que, por recomendación de la policía, un hombre llevaba a domicilio. La causa oficial de la muerte fue un paro cardíaco.
“Tal vez inhaló heroína creyendo que era cocaína. Eso, más alcohol y un baño de agua caliente es colapso, pero si alguien lo hubiera visto habrían podido salvarlo. En mi casa lo que hacíamos en cada sobredosis era agarrar a la víctima a golpes con una toalla mojada mientras alguien le hacía masaje cardíaco”, dice ‘Zouzou’. Uno de sus amigos, un dealer que moriría de sobredosis como Pamela (quien falleció el 25 de abril de 1974; a los 27 años, como Jim, como Brian Jones, como Janis Joplin y Jimi Hendrix), se preguntaría durante las siguientes semanas si no había sido su mercancía la que mató a Morrison. “No”, le dijo ella, “de lo que andabas vendiendo metimos todos”.
Jim Morrison fue enterrado el 7 de julio de 1971 a las ocho y media de la mañana. “Mi esposo era escritor, pero sobre todo vivía de su fortuna personal”, puede leerse en la declaración que Pamela hizo a la policía.

Sonhos e Delírios - Igor Alcantara



Carlos Bourbon nunca teve um sonho ruim em toda sua vida. Ele sonha todas as noites, sempre coisas boas, e consegue se lembrar com detalhes de exatamente todos eles desde o primeiro, aos sete anos de idade. Quando ele conta isso para alguém, é visto como mentiroso. "Uma coisa assim não pode acontecer", dizem eles. O fato é que isso é verdade.

Aos vinte e sete, Carlos teve um terrível pesadelo, o primeiro de sua vida. Este acontecimento mostra-se mais real do que nunca. O que acontece depois disso é uma longa e perigosa jornada, quase épica, repleta de referências musicais, mitológicas e literárias que vão de Kafka e Gaiman, de Beatles a Jim Morrison, passando por serial killers, monges e loucos.

Sonhos e Delírios é uma envolvente e intrigante estória que prende o leitor desde o primeiro parágrafo. Leia as primeiras páginas e seja bem-vindo ao clube de leitores desta obra.


                                                                                                                                 Hugo Andrade


Jim - Gui Magalhães




James Song - Júpiter Maçã



Forever 27 - Black infinity




I'm Jim Morrison, I'm Dead - Mogwai




The Irony of Dying on Your Birthday - Senses Fail



Jim Morrison's grave - Steve Taylor




How Much Did Jim Morrison Know about William Blake?


Everyone knows the Doors are named for the doors of perception – but that phrase comes from Aldous Huxley’s book on hallucinogens as well as from Blake’s Marriage of Heaven and Hell. Morrison quotes ‘Auguries of Innocence’ in ‘End of the Night’ on the first Doors album: ‘Some are Born to sweet delight / Some are Born to sweet delight / Some are Born to Endless Night’. But that is the only direct Blake reference in Morrison’s recorded lyrics. Is that it? Did Morrison only do a little vague and random dipping into Blake?


                                                                                                                             Tristanne Connolly


Fire of unknown origin

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A fire of unknown origin took my baby away.
Fire of unknown origin took my baby away.
Swept her up and off my wavelength.
Swallowed her up like the ocean in a fire thick and gray.
Death comes sweeping thru the hallway like a ladies' dress.
Death comes riding down the hallway in its sunday best.
Death comes driving; death comes creeping; death comes i can't do nothing.
Death goes, there must be something that remains.
Death, it made me sick and crazy 'cause that fire took my baby away.
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                                                                                                        Patti Smith



Classics mutilated



... in “Quoth The Rock Star” Jim Morrison follows a raven after a concert and encounters Edgar Allan Poe.


                                                                                                                                        Jim Cherry


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As portas : a morte de Jim Morrison - Gabriella Slovick






"O poeta Jim Morrison por: Gabriella Slovick"

                                                                                                                        Clube de autores


Wake up! - Francesco Guadalupi






"Ma quali stati i numi tutelari del cantante dei Doors? Nomi illustri vissuti prima della sua nascita: William Blake, Friedrich Nietzsche, Arthur Rimbaud, oltre ai classici greci. Personaggi contemporanei, come Carlos Castaneda, Allen Ginsberg, Jack Kerouac e Aldous Huxley."


                                                                                Giuseppe Felice Cassatella


In arte - Pietro Doto








"James Douglas Morrison, questo il nome completo di una delle rock-star più celebri di ogni tempo. Un nome, quello di battesimo, che come ricorda Doto l'artista ha posto solamente in calce alle sue composizioni poetiche. E proprio l'aspetto del Morrison-poeta approfondisce questo saggio, in uno studio che si dichiara parziale ma che affronta la produzione poetica della rock-star in tutta la sua portata, liberandola da una visione che per troppo tempo l'ha relegata ad appendice dilettantesca. In realtà Morrison fu "lettore attento e vorace che rimase folgorato dalla precocità di Arthur Rimbaud, per poi amare tutte le opere dei poeti maledetti", nutrito dal pensiero filosofico di Nietzsche e dalle teorie di Antonin Artaud. La sua opera poetica, raccolta ne "I signori e le nuove creature", è quindi consapevole letteratura, intessuta delle influenze del decadentismo e della beat generation, della quale Doto mette in evidenza tratti comuni e innovazioni."



The crystal ship (The doors cover) - Joyride




Jim Morrison - Nur Cholis




Vision and Desire: Jim Morrison's Mythography Beyond the Death of God.

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The poetry of Jim Morrison, as opposed to his lyric verse, has been the subject of little critical examination. The aim of this paper is to open up an understanding and interpretation of a mythographic landscape developed by Morrison in his response to existence in a demythologised western culture.

Through the use of the Greek myth of Oedipus in its entirety, as opposed to the two most universally known events of the adult Oedipus' life, discussion here will attempt to demonstrate that Morrison developed a cohesive, holistic vision of the human condition of existence in the world, and presented a path of possibility for transcending its conflict. Indeed, it is proposed here that Morrison draws a clear path to and framework for living beyond the death of God.

For structure, discussion will be framed around not only the Oedipal myth, but also the "Three Metamorphoses" found in Nietzsche's Thus Spoke Zarathustra, a transformational trinity which is easily aligned to the story of Oedipus. Critical theory will be drawn from mythology, principally through the work of Joseph Campbell, existentialism, from the work of Soren Kierkegaard and Jean-Paul Sartre, psychoanalysis, drawing mainly from Sigmund Freud, Julia Kristeva and Jacques Lacan and philosophy, based largely though not exclusively, in Friedrich Nietzsche' s The Will to Power.

It is recognised that a great volume of biography and related commentary regarding Morrison has focus upon aspects and interpretations of his work that are not here under examination, and cite a significant volume of literature which has influenced him. Due to limitations of space within the parameters of this project, it has been impossible to address all works and persons that can be attributed as having influence, and notable omissions include, but are not limited to, the poetry of Arthur Rimbaud, the works of William Blake not noted in this paper, The Birth of Tragedy by Friedrich Nietzsche, On the Road by Jack Kerouac, and The Doors of Perception by Aldous Huxley, which is noted only briefly. Further to this Morrison drew on a vast knowledge of Greek myth, and most often cited is the myth of Dionysus, though it should be kept in mind that many other Greek mythic figure are apparent in his writing.
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                                                                                                                    Ellen Jessica Greenham
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Jim Morrison, leitor da modernidade

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Anos 1960. A década que não acabou, marco do século XX com suas convulsões e invaginações frenéticas. O apocalipse nuclear ao alcance de dois botões, na crise dos mísseis cubanos. Descolonização afro-asiática, questionando o eurocentrismo nas relações internacionais. Revolução oficialmente cultural na China, informalmente cultural no Ocidente – estudantes às ruas, com o livro de Mao em riste por toda Pequim, nas barricadas do Maio de Paris, tornando-se alvos móveis na Cidade do México, esmagados pelos tanques soviéticos em Praga, em ritos fúnebres nas ruas do Rio de Janeiro. O Homem conquista a Lua. A mulher, o direito à igualdade nas relações íntimas e profissionais. Revolução sexual. Arte Pop e política como estética. Hippies. Fundamentalistas. Revolucionários.

No entanto, desafiando o coro da mudança, Jim Morrison, o xamã do Rock N’Roll, à frente dos californianos Doors, celebrava, em 1967...o FIM. Uma ação entre amigos, uma elogio do derradeiro sensível, não uma mera evocação abstrata, é o que se depreende do verso inicial do fim (1):


This is the end
Beautiful friend
This is the end
My only friend, the end


Se esgueirando por acordes vagamente orientais a cargo dos companheiros Raw Manzarek, Robbie Krieger e John Densmore (não mais uma novidade no entusiástico frenesi de fusões sonoras do Rock N’Roll de então), Morrison lima as pontas do “sonho hippie” sessentista. Como um Flautista de Hamelin temporão (ou o deus grego Pã), Morrison encarna o arauto do fim dos tempos, não como apocalipse, mas com uma aquiescência cerimonial. Com a pachorra zen dos budistas, ele inverte o sentido das orações, enfatizando, sereno – enfim, o fim. O tempo, Sísifo, eterno ceifador das construções humanas, torna-se visível quando se cerram os olhares. A visão, sentido moderno por excelência, alegoria empregada pelo poeta-xamã para caracterizar o fim. Seria Morrison um leitor singular da Modernidade...Ou apenas mais um bardo hippie turvado pelo espírito dos tempos?


Of our elaborate plans, the end
Of everything that stands, the end
No safety or surprise, the end
I ll never look into your eyes...again


Entrelaçar diferentes referências culturais é o que mais aproxima Morrison de seus contemporâneos, os hippies da década de 1960 que no entanto são alvo de sua crítica. Um abismo referencial separa o flower power californiano das visões túrgidas e inexoráveis – pois, trágicas – do futuro levada a cabo pelos Doors. O prazer vicário (2) exalado por todos os poros das canções dos Doors, em contraposição ao paraíso hippie, postava-se como uma versão californiana de Satyricon (3). Sem um baixista para sustentar ritmicamente suas canções – digamos, uma rede de proteção – os Doors se lançaram no olho do furação das te(n)soes encruzilhadas de 1960:


Lost in a Roman...wilderness of pain
And all the children are insane
All the children are insane
Waiting for the summer rain, yeah


Bem a seu estilo, Morrison alterna uma estrofe que toda banda do High-Astbury (4) poderia ter assinado tranqüilamente (“The blue bus/Is calling us”) com uma (sub)versão do mito grego de Édipo (o filho que mata seu pai e desposa sua mãe) ambientada na “Terra da Liberdade”, numa descrição com tons bastante vivazes para nossos dias de massacres em Columbine e Minessotta. A viagem do ônibus psicodélico, lúdica nas canções dos Beatles (5) e Who (6), torna-se uma tragédia grega, sem paralelo com seus contemporâneos. Mais - despida do efeito catártico incutido por um Sófocles (7). Outra navalhada dos Doors, inscrevendo a ferro e a fogo, de forma visceral, mas ainda alegórica (e portanto, velada) o sentido da mudança que seus contemporâneos deixavam nas sombras. A criação, por vezes, implica destruição.


The killer awoke before dawn, he put his boots on
He took a face from the ancient gallery
And he walked on down the hall
He went into the room where his sister lived, and...then he
Paid a visit to his brother, and then he
He walked on down the hall, and
And he came to a door...and he looked inside
Father, yes son, I want to…
Mother, I want to…


Morrison, pois, não está fazendo uma referência aos gregos para retomar os pontos de vista originais destes, mas uma apropriação, uma releitura. Como veremos a seguir, uma releitura moderna. Algo similar, a princípio, à releitura do mito grego operada por Sigmund Freud e tornada elemento basilar da psique humana. Mas, como de costume em se tratando de Jim Morrison, há mais para se ver do que desvelam os olhos.

Freud, não obstante um crítico da Razão (8), levou a cabo ele próprio uma abordagem estruturalista, caracterizando de forma logocêntrica (9) seu “Princípio do Prazer” e instituindo o Ego como mecanismo regulador das pulsões caóticas, à semelhança do Estado (num esquema mecanicista de fazer inveja a Sir Isaac Newton). Morrison, em seu introspectivismo crítico, por seu turno, retira as ataduras estruturalistas ao pensamento de Freud. À primeira vista, esse movimento poderia ser interpretado como uma reconexão do Id “emancipado” a um misticismo ancestral mais afeito à obra de Jung (10). Morrison, em transe xamânico, parece transfigurar sua proposta de uma consciência coletiva, telúrica:


Ride the snake, ride the snake
To the lake, the ancient lake, baby
The snake is long, seven miles
Ride the snake...he s old, and his skin is cold


No entanto, ao levar, conscientemente (que ironia) ao limite da realização o “complexo de Édipo” (antropologicamente, uma das poucas características comuns às sociedades humanas), Morrison não pretende restaurar um passado idílico, seja a “Idade de Ouro” dos conservadores britânicos (11), seja o “bom selvagem” de Rousseau. Nas trevas, Morrison vê uma nesga de luz. A promessa de emancipação irrestrita vem aninhada entre trêmolas nuvens, qual Valquírias em cavalgada (12). É uma anti-epifania moderna em suma:


Can you picture what will be
So limitless and free
Desperately in need...of some...stranger s hand
In a...desperate land


Sua proposta é uma ruptura antropocêntrica, moldada na gramática do gênio renascentista encarnado por Michelangelo – uma ruptura informada, por exemplo, pelas mesmas preocupações estéticas que levaram o mestre florentino, segundo seu biógrafo Vasari (13), a ignorar as preocupações científicas dos neo-aristotélicos, a perspectiva geométrica de Piero de la Francesca e as teorias homeostáticas de Alberti, na feitura do teto da Capela Sistina. A desproporção das dimensões das figuras de Michelangelo, as violentas contorções do espaço que ele levou a cabo no teto da Capela encontram espelho nas metáforas oblíquas de Morrison e nas reviravoltas súbitas de sentido de seus escritos. Ambos comungavam de uma precedência da expressão em relação à forma e a incerteza é uma presença constante em ambas as obras – como desafio ao espírito, ao dom do Homem (eudaimon). Nesse sentido, Morrison traduz o mito fundador norte-americano da “fronteira” como perdição, existencial, espacial. Os sítios se tornam palcos para uma tragédia anunciada. Não há ouro no fim do arco-íris. Todos os caminhos levam à incerteza:


There s danger on the edge of town
Ride the King s highway, baby
Weird scenes inside the gold mine
Ride the highway west, baby


Não obstante, Morrison não abraça, como seria esperado, a metafísica neoplatônica (14) que a estética de Michelangelo poderia implicar. O vocalista californiano traça outra de suas curvas abruptas, nesse sentido. Como Nieztsche, Morrison têm uma visão pessimista da sociedade humana em geral e de seu tempo, em particular. Mas, seguindo o filósofo alemão (e ao contrário, por exemplo, de Kurt Cobain (15)), o porta-voz dos Doors crê na possibilidade da redenção humana através da Arte. Morrison, curiosamente, também estende a mão para o anátema de Nieztsche, Sócrates, levando a cabo uma espécie de maiêutica em suas canções, porém uma maiêutica despida de pretensões racionalistas. A Verdade oculta em nós não é desvelada através de uma Razão transcendental, nem corresponde a um ordenamento racional da realidade. Ao mundo das idéias puras de Platão, a serem contempladas asceticamente (causa de severo tormento moral para Michelangelo, prenunciando o dilema barroco entre a carne e o espírito) Morrison contrapõe o poeta e místico inglês William Blake (um crítico do materialismo e racionalismo do século XVIII) e seu sensualismo radical:

”Quando as portas da percepção forem abertas, o Homem verá as coisas como verdadeiramente são – infinitas” (16)

A fuga, nos termos alegóricos de Morrison (sejam as drogas, a morte, o repúdio ao estrelato, a provocação estabelecida com seu próprio público, o isolamento, o hermetismo, a negação dos padrões socialmente admitidos de intimidade), nunca é completa, pois implica um retorno. A fuga, como negação, implica “fim da prisão”, pois um prenúncio para a mudança. A decadência é uma porta aberta (sem trocadilhos) para o novo – um rito de passagem, nos termos de Malinowski (17). “Ir para o Oeste” passagem entre a vida e a morte, em algumas culturas, é bradada a plenos pulmões pelo xamã californiano:


The west is the best
The west is the best
Get here, and we ll do the rest


Morrison levaria essa idéia ao pé da letra em direção aos anos derradeiros dos Doors, trocando sua imagem de anjo imberbe da psicodelia californiana – como ele mesmo diria, um bibelô da indústria cultural – por um meio-termo entre os arquétipos do “beatnik” e do “bluesman”: longas barbas, forma física prejudicada pelas drogas, cerveja e “junk food”, comportamento anti-social e freqüentes passagens pela polícia, narrativas situadas na Modernidade levando a um destino inevitavelmente trágico emoldurando canções cada vez mais minimalistas. Os clichês do Rock N’Roll e do Blues adquirem nova ressonância, por vezes mântrica, nesse arranjo singular dos cacos à margem dos sonhos manufaturados da indústria cultural perpetrado pelos Doors:


C mon baby, take a chance with us
C mon baby, take a chance with us
C mon baby, take a chance with us
And meet me at the back of the blue bus
Doin a blue rock
On a blue bus
Doin a blue rock
C mon, yeah


As letras dos Doors, dessa forma, tornam-se um diálogo com o ouvinte, em busca do desvelamento do caos, da tragédia e da ironia da existência humana, subjacentes, contidas pela rotina e pela interdição dos sentidos levada a cabo pelas instituições modernas. Em meio às sombras, Morrison vê em si próprio, e em cada um, uma nesga de luz. Metaforicamente tomando as músicas dos Doors como “tapeçarias sonoras” (caso não apenas de “The End”, mas de “When Music Is Over”, “The Celebration of the Lizard”, “The Soft Parade” etc), concordaríamos, como Caravaggio, que não há luz sem sombras. O Chiaroscuro sonoro de Morrison & Cia., não de forma gratuita, está traduzido nas sombrias capas de seus discos, nos cinemáticos vídeos de seus shows, nas metáforas herméticas e abruptas de suas letras. Das trevas emerge o foco de luz colocado sobre o xamã, o go-between, o Mercúrio dos romanos, amarrando o Moderno ao desconhecido – muitas vezes, a despeito do desgosto de seus contemporâneos, levados às trevas para posterior “reconquista” da luz. Morrison não se vê como mártir, mas afaga uma melancolia casual, dos incompreendidos sarcásticos, ao modo irônico de Voltaire:


It hurts to set you free
But you ll never follow me
The end of laughter and soft lies
The end of nights we tried to die


Está claro, pois, que a proposta estética dos Doors, não obstante radicalmente crítica, configura-se como narrativa moderna, totalizante. Morrison não renega a Modernidade como tal, mas a reinterpreta. Ele abraça o lado escuro da Lua chamado Modernidade não de maneira apocalíptica, como Benjamin (18), mas como possibilidade de realização, no plano imanente, de caracteres transcendentes do “humano”. Esta ontologia afasta o Rock N’Roll dos Doors de análises feitas nos anos 60, que viam a banda como mais uma tradução da “contracultura” hippie então em voga, influenciada pelo pensamento materialista das diversas correntes do Marxismo (canções de protesto como “Unknown Soldier” e aparentes chamados às armas como “Five To One” foram interpretados nesse sentido – a última, inclusive, associada às barricadas de Maio de 1968 em Paris).

Morrison, no entanto, advogava uma emancipação, através da mudança radical, mas uma emancipação simbólica, fundada no livre-sentir (não no livre-pensar), em faixas como “The End” e “Five To One”. Uma revolução da juventude, não pela juventude, mais facilmente adestrável, constituir a vanguarda do “novo mundo” pós-capitalista, mas por ela já conter em si, e exprimir à flor da pele, os caracteres definidores do “humano” – a potência de Nieztsche (a sensualidade), menos sujeita à interdição do sentido socialmente constituída. Á disciplina processual, doutrinária, da revolução materialista, Morrison contrapõe a ruptura que permite a realização imamente do a priori emancipado reino da sensualidade transcendente – uma ruptura, pois, sedutora. Diferentemente, pode-se dizer, de marxistas como Gramsci, Morrison não transporta a luta de classes da esfera da produção para a “sociedade civil” ou cultura. Ele rompe com a idéia de cultura com “visão de mundo” imanente, capaz de promover uma nova configuração social, em favor da transcendência. The Doors não era o que o senso-comum político diria uma banda “esquerdista” (19).

Da mesma forma, o decadentismo latente na obra dos Doors é dirigido contra-sensualmente em direção oposta à corriqueira operacionalização estética de um, digamos, “ethos” conservador. Os Decadentistas-Simbolistas alheiam o “eu-lírico” de qualquer conexão com outrem, refém de "forças ocultas" esmagadoramente poderosas – as instituições da Modernidade (20). Ao desespero atomístico, quase autista dos reacionários, às epopéias do “eu inerte” à espera de um milagre que o ressuscite, agonizante, sorumbático, Morrison, com sangue nas veias e pulsando de lividez, pressente uma oportunidade de redenção, de libertação, não no sentido gótico de libertação em relação ao mundo, mas de libertação DO e NO mundo. A mudança adquire um sentido positivo, ainda que eivado de morbidez, na obra de Morrison, filho temporão de Baudelaire e Rimbaud. The Doors tampouco era uma banda “de direita”.

As portas dos Doors, permaneceram, pois, abertas para o infinito, para além da rotulação compulsiva, binária, da Modernidade. Críticos do moderno, no moderno, ampliando o campo de possibilidades do moderno. Quanto mais teremos que esperar por novas propostas estéticas de tal robustez, no Rock N’Roll? Um estilo que, de tempos em tempos ouvimos dizer, morreu? Enfim...Remetendo às linhas pregressas, “The End” pode ser apenas o começo para algo maior. O Rock N’Roll ainda tem futuro, mas apenas porque o passado está presente no futuro (21).


This is the end
Beautiful friend
This is the end
My only friend, the end

This is the end



1. “The End” é a canção que fecha o disco de estréia dos Doors, homônimo, lançado em Janeiro de 1967 – o chamado “Verão do Amor”.
2. Projeção psicológica na qual um indivíduo se compraz com uma atitude alheia – considerada tabu – correspondendo a alguma coisa que esse indivíduo inconscientemente gostaria de ter feito...
3. Obra clássica romana, escrita pelo “árbitro da elegância” Petrônio em 65.
4. Localidade na cidade de San Francisco, EUA, considerada o berço do movimento hippie.
5. “Magical Mystery Tour”, do disco homônimo (1967).
6. “Magic Bus”, do disco homônimo (1968).
7. SÓFOCLES, Édipo Rei. São Paulo: Scipione, 2000.
8. De acordo com o autor austríaco, sua contribuição teria “retirado” o Homem do centro do Universo pela terceira vez, manifestando a falência do projeto iluminista, ao indicar que a não-centralidade da Razão como elemento definidor do comportamento humano (primazia concedida ao inconsciente). As rupturas prévias teriam sido as obras de Copérnico (retirando a Terra do centro do Universo) e de Darwin (colocando o Homem como apenas mais um animal a povoar a Terra).
9. Vide CAMPBELL David “Political Prosaics, Transversal Politics, and the Anarchical World. Challenging Boundaries: Global Flows, Territorial Identities” in SHAPIRO, M & ALKER, H. Minneapolis: University of Minnesota Press, 1996
10. Afinal, o arquétipo Morrisoniano do “Rei Lagarto” possui afinidades inegáveis com a obra jungiana.
11. FLORENZANO, Modesto. As Revoluções Burguesas. São Paulo: Editora Brasiliense, 1981.
12. A “Cavalgada das Valquírias” de Richard Wagner era utilizada com freqüência na abertura dos shows dos Doors.
13. VASARI, Life of Michelangelo. Ellsworth: Alba House, 2003.
14. Enquanto que Leonardo Da Vinci associava-se ao neo-Aristotelismo (daí sua predileção científica), Michelangelo Buonarroti foi grandemente influenciado pelas correntes neoplatônicas populares na corte de Lourenço de Médicis.
15. Vocalista da banda Nirvana, se suicidou em 1994.
16. BLAKE, William. The Marriage of Heaven and Hell. Miami: University of Miami Press, 1961.
17. MALINOWSKI, Bronislaw K. Magic, Science, and Religion. Garden City: Doubleday, 1954.
18. BENJAMIN, Walter. Obras escolhidas. Vol. 1. Magia e técnica, arte e política. Ensaios sobre literatura e história da cultura. São Paulo: Editora Brasiliense, 1987.
19. Bandas como Rage Against The Machine e System of a Down são comumente caracterizadas assim.
20. Anthony Giddens teria muitas críticas a fazer, nesse sentido. Vide GIDDENS, Anthony. Modernidade e Identidade. Rio de Janeiro: Jorge Zahar, 2002.
21. Expressão cunhada por Felipe Bicalho durante um dos debates que tivemos oportunidade de travar, a respeito da “temporalidade nas Relações Internacionais”, na UNI-BH em 2004.


 
                                                                                               Carlos Frederico Pereira da Silva Gama
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Explosion

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I received an Aztec wall of vision
& dissolved my room in sweet derision
Closed my eyes, prepared to go
A gentle wind inform'd me so
And bathed my skin in ether glow


                                         Jim Morrison
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